caret-black caret-sm-black caret-sm-white checklist arrow-circle thumb_icon icon-questions bra-icon star star-half review-icon grid-view-icon list-view-icon circle-drag ] icon-checkmark-nocircle icon-envelope Left Arrow Right Arrow Scroll down Scroll down close Expand Scroll down french-quote quote-marks squiggle german-quote Play Pause long squiggle squiggle 1 close filter-icon Info Compare Compare Selected Information
Entrevista

Preparados, listos, lee la inspiradora historia de nuestra marca.

Jim Weber, director ejecutivo de Brooks, con una camisa de vestir azul claro frente a una pared de madera con la ilustración de su libro titulado Running with Purpose

El nuevo libro del director ejecutivo, Jim Weber, celebra el propósito inspirador de Brooks y por qué creemos que correr puede cambiar un día, una vida o el mundo.

En Brooks, hemos acumulado décadas de conocimientos sobre correr, pero es la sabiduría de escuchar al corredor lo que alimenta nuestra historia. El corredor está en el centro de todo lo que hacemos. En Running with Purpose, un nuevo libro del director ejecutivo, Jim Weber, los lectores explorarán cómo esa filosofía ayudó a Brooks a pasar de estar al borde de la bancarrota a estar al frente de la industria mundial del running de alto rendimiento. Lleno de ideas e historias, Running with Purpose sirve de inspiración para líderes, empresarios, creadores de marcas y para los más de 150 millones de corredores de todo el mundo. 

Brooks se sentó con Jim para preguntarle sobre el libro y su trayectoria. No te pierdas sus respuestas a continuación.

Libro Running with Purpose

Brooks: Después de más de veinte años como director ejecutivo de Brooks, ¿qué te llevó a escribir un libro?

Jim Weber: El empujón que necesitaba para comprometerme, sentarme y escribir un libro vino de la mano de Warren Buffett, presidente y director ejecutivo de Berkshire Hathaway. A finales de febrero de 2020, justo un mes antes de los confinamientos por la Covid-19, volaba hacia el oeste, a Omaha, desde Atlanta, donde Brooks acababa de animar a los mejores maratonianos de nuestro país en las pruebas olímpicas de Estados Unidos. Me sentía lleno de energía e inspirado después de ver a esos atletas competir por un puesto en el equipo de Estados Unidos para los Juegos de Tokio. Warren me había invitado a Omaha para un desayuno de trabajo el domingo por la mañana, ya que recientemente había iniciado conversaciones con él para conocer su punto de vista a lo largo de setenta años en el mundo de los negocios sobre la amplia erosión de la confianza en las empresas, las instituciones y los líderes. Warren y yo mantuvimos una animada discusión sobre el tema de la confianza en el liderazgo, la economía y todo lo relacionado con Brooks. Al terminar nuestra conversación matutina, añadió: “Jim, Brooks tiene una gran historia. Deberías escribir un libro”. La verdad es que llevaba años pensando en hacerlo. Creía firmemente que la historia de Brooks, como empresa y marca de referencia, merecía ser compartida, especialmente con los corredores, así que mi conversación con Warren fue justo el empujón que necesitaba.

Brooks: Cuando asumiste el control de Brooks, la marca contaba con noventa años de estrategias para crear calzado y prendas para diversos deportes, desde béisbol, fútbol y baloncesto hasta tenis, entrenamiento cruzado y running. ¿Por qué decidiste centrarte exclusivamente en el running de alto rendimiento? 

Jim Weber: En aquel entonces, Brooks y todas las marcas deportivas competían por vender en masa, tratando de cubrir todos los deportes y todos los precios con tecnología visible que tuviera atractivo en los estantes. Brooks ocupaba el sexto o séptimo lugar en todas las categorías. Pocas personas habrían echado de menos la marca si hubiera desaparecido de los escaparates de las tiendas. Mientras tanto, la participación en carreras sobre asfalto había aumentado un 25 % en los cinco años anteriores. El running estaba explotando, pero muy pocas marcas (incluida Brooks) parecían darse cuenta. El running de rendimiento estaba sin explotar. Sentí que, si nos concentrábamos en eso y nos hacíamos con una pequeña parte, no solo podríamos sobrevivir, sino construir una marca significativa y un negocio valioso.

Brooks: ¿Eres corredor? Si es así, ¿qué papel ha desempeñado el running en tu vida?

Jim Weber: Al crecer en Minnesota, mi primer amor fue el hockey. Lo intenté al máximo, competí a nivel universitario y soñaba con jugar en la NHL. Pero, cuando la realidad de mi talento natural se impuso alrededor de los 20 años, tuve que encontrar una nueva actividad que me permitiera esforzarme, elevar mi ritmo cardíaco y colmar mi deseo innato de moverme. Era 1980, y en ese momento, era la época del “boom del jogging”, así que lo probé. En 1982, me coloqué un dorsal en el pecho y terminé la maratón inaugural de las Ciudades Gemelas en 3:31. Aunque me topé con el proverbial muro a los 32 km, la experiencia avivó mi joven afición por el running.

Etiqueta Pillsbury con número rojo

Necesitaba correr igual que necesitaba el aire o el agua. Corría siempre que mi trabajo y mi horario familiar me lo permitían, por la mañana, al mediodía o incluso a última hora de la noche, cuando los niños estaban en la cama. A veces, después de cenar, cuando los niños eran pequeños, cogíamos al perro y salíamos a lo que llamábamos "carreras con bici": los niños pedaleaban junto al perro y a mí mientras corríamos por las calles de nuestro barrio. Cuando estoy solo, correr siempre ha sido un buen tiempo de procesamiento mental. Kilómetro tras kilómetro, procesaba mis mayores preguntas o desafíos en el trabajo y en la vida. En muchos de mis cumpleaños, preparaba una lista de música, a menudo con temas profundos de Bob Dylan, y me regalaba una carrera zen de 10 km. Para mí, el running es un regalo.

Brooks: Cuando llegaste a Brooks en 2001, eras el cuarto director ejecutivo en dos años. Se rumorea que una porra del personal decía que durarías cuatro meses. ¿Cuál fue tu secreto para liderar la empresa donde otros habían fracasado?

Jim Weber: Cuando me incorporé a Brooks, escribí esta cita en mi pizarra y ha estado ahí durante más de veinte años: “El secreto del éxito es la constancia en el propósito”. Mi intención inicial era mantenerme centrado en MÍ MISMO, pero luego me di cuenta de que un propósito compartido podría servir de catalizador para todos los miembros del equipo en torno a una razón de ser única y clara. En busca de una Estrella Polar para Brooks, nos decidimos por crear un propósito que pudiéramos medir desde fuera hacia dentro. Nos comprometimos a: inspirar a todos a que sigan su camino. La palabra “inspirar” era la clave. Para cumplir con esa vocación, sabíamos que tendríamos que enfrentarnos cada día al reto de comprometernos auténticamente con las mentes Y los corazones de los corredores. No hay una receta para el éxito, pero liderar con un propósito ha sido la clave para mí y una verdadera ventaja para Brooks en un mercado global increíblemente competitivo.

Sede central de Brooks en Seattle

Brooks: Dijiste que la primera cinta de correr que Brooks compró para recopilar datos biomecánicos de los corredores estaba escondida en la sala de fotocopiadoras, y que poco después, “[Brooks] se puso a investigar en serio la biomecánica.” ¿Qué ha necesitado tu equipo para pasar de una cinta de correr en un rincón a un laboratorio interno de biomecánica de última generación? 

Jim Weber: Si queríamos tener éxito en la construcción de equipación de rendimiento en la que la gente confiara kilómetro tras kilómetro, teníamos que crear más aprendizaje práctico en todo el equipo de productos. Decidimos invertir agresivamente en investigación y en el desarrollo de la mecánica del movimiento humano, la carrera y las lesiones. A continuación, nos comprometimos a construir nuestro producto sobre la base de las últimas investigaciones biomecánicas, la tecnología y los análisis. A medida que crecía nuestro propio laboratorio, nos asociamos con dos programas universitarios de investigación de categoría mundial y financiamos estudios clínicos. Hemos recurrido a los mejores investigadores para estudiar la “forma de correr” de cada corredor, que es una forma de correr única definida por la trayectoria de movimiento habitual de su cuerpo. Esta investigación nos dio la confianza necesaria para alejarnos de la creencia convencional de la industria de que las zapatillas deben “arreglar” la forma de correr del corredor. Nuestro trabajo es hacer tus zapatillas para correr, no las de otras personas. Fabricamos las zapatillas que te ayudan a mantenerte en el camino.

Brooks: ¿Cuál es tu producto favorito de los que Brooks ha creado en los últimos veinte años?

Jim Weber: ¡No puedo escoger solo uno! Brooks tiene un largo y reconocido historial de innovaciones de productos y materiales que es previo a mi paso por la empresa. Y desde que me incorporé, ha habido muchas innovaciones más. Tecnologías como Progressive Diagonal Rollbar y GuideRails; materiales como BioMoGo, DNA AMP y DNA LOFT; modelos como Adrenaline, Ghost y Green Silence; y colecciones como PureProject y Run Visible han sido innovadores no solo para Brooks sino para todo el sector. Cada innovación ha superado los límites de lo que un gran producto de running puede ofrecer en términos de ajuste, sensación, pisada y funcionalidad. Cada una se ha ganado el reconocimiento del sector y de los corredores. Y lo que es mejor, este tipo de innovaciones nos aportan grandes aprendizajes que aplicamos al desarrollo de futuros productos.

En cuanto a lo que hay hoy en mi bolsa de deporte, ¡entrenaré con cualquier cosa que nuestros equipos de productos me pidan que pruebe! Pero cuando me dan a elegir, siempre cojo las Glycerin GTS. Tiene una amortiguación increíble con la cantidad justa de soporte que necesito para mi forma de correr.

Vista lateral de las pantorrillas y los pies de un corredor con zapatillas Adrenaline y una ilustración de un librito con piernas

Brooks: En los últimos veinte años, has logrado y celebrado una lista impresionante de hitos. ¿Qué hito fue el más satisfactorio a nivel personal? 

Jim Weber: Creo firmemente que la vida es un viaje. Para mí, no se trata de llegar a la línea de meta. Se trata de la satisfacción que produce todo lo que ha costado llegar a la meta. He comprobado que, una vez que se consigue una victoria, la satisfacción de la misma, en sí misma, es efímera. Por eso es importante marcar los hitos en el camino, y en Brooks hemos celebrado muchos, ya que cada uno de ellos valida nuestra marca y nuestra estrategia empresarial. Estoy orgulloso de cada uno de ellos, pero estoy aún más orgulloso de formar parte del comprometido equipo de Brooks que ha trabajado para el corredor tan bien y consistentemente, día tras día.

Y luego están los hitos más personales. En 2017 me diagnosticaron un cáncer de esófago, que tiene una tasa de supervivencia a los cinco años del 20 %. Hoy, casi cinco años después del diagnóstico, creo que el cáncer ha desaparecido. Me despierto cada mañana sin pensar en ello ni temerlo. Entrar en el club de las personas afectadas por cáncer fue, por supuesto, todo menos satisfactorio, pero ahora sé que cada día que tengo es un regalo y mi tarea es empaparme de los momentos que cada uno presenta. La alegría, la felicidad y el significado no esperan en la línea de meta de la vida, sino que provienen del viaje que realizas con tu familia, tus compañeros de equipo, tus amigos y las personas que conoces en el camino.

Más información sobre Brooks, nuestro amor por el corredor y el nuevo libro de Jim Webers: